domingo, 16 de septiembre de 2012

Los peligros de ir mucho a la playa

La rutina... Esa gran mierda que el ser humano echa de menos... Pues sí, ya va tocando volver a retomarla con este blog...
Hay ciertos motivos que me han alejado en estos últimos meses de este maravilloso blog, pero eso no importa ahora porque estoy de nuevo aquí con mi sentido del humor petándolo y en pleno estado de algidez.

Estos meses he ido a la playa y a diferencia de encontrarme con el relax, la naturaleza, y lo que podría haber sido un espectáculo fantástico de cuerpazos he visto a muchas mujeres de avanzada edad, vamos, mujeres con un pie más en la tumba que en la orilla, exhibiendo sus ubres, porque eso tetas no se pueden llamar a no ser que el Brutus lo incluya en su menú...
Que sí, que la libertad es muy buena... Pero es que no me joda señora, usted está mejor viendo Sálvame. Que yo no la critico ni mucho menos pero es que éstas son las cosas que hacen que cuando pienses en un tiempo pasado haga que la gente exclame: "Esto con Franco no pasaba" Porque estoy absolutamente convencido de que un porcentaje muy alto de la población masculina franquista persistente en la actualidad es por ver esos bultos entre los que corre una especie de sudor brillante bordeando al canalillo. Hay cosas no tan buenas que aceptar en la democracia. No iba a ser la única cosa mala el elegir a partidos políticos a cambio de libertad de voto. 

Pensaréis: "Valiente gilipollas superficial"... Pues bueno... Yo tolero pero callárselo es otra cosa, que después se reprimen sentimientos y recuerdos y te conviertes en un Hannibal Lecter especializado en señoras que practican el topless a la orilla de la playa. Porque este tipo de señoras no se contenta con estar tumbadas en una silla o hamaca, ellas optan por tostar sus pechos paseando por la orilla... Y lo peor es cuando va más de una haciendo semi-nudismo, porque este tipo de señora suele pasear en grupo para más inri.

¿Pero qué ganan estas señoras exponiendo sus tetas de vaca al sol si no es coger una insolación o quemarselas? Si de lo rojas que se les ponen al bañarse en el mar se confunden fácilmente con bollas por favor. Claro, los socorristas encantados... porque en el momento que ven unas bollas cercanas a la orilla tienen localizadas a las mujeres, pero tú imagínate que se mete mar adentro... Esa mujer desaparece. Entre el peso de sus ubres, la proximidad de sus bollas al resto (perfectamente confundibles, eso es así) y que en vez de galletas tienen tarta oreo por pezones, es presa fácil para la fauna marítima y las gaviotas. 

Porque oye la playa no tiene cosas tan buenas... Aquellos que piensen que en la costa sólo hay tías buenas no saben nada. Que no, que esos cuerpazos sólo son producto de la imagen que ha dado desde series internacionales como Vigilantes de la Playa y Ola OlaA mí lo que me asombra es que prohíban el uso de geles en las duchas por contaminar el agua y no el topless a estas señoras. Que los niños piden traumatizados volver al colegio. Que la gente que las ve puede soñar... ¿Y eso nadie lo tiene en cuenta?

¡Joder! Pero ¿por qué no me encuentro yo con Leticia Sabater con una melena mojada, esas gotas cayendo desde su frente hasta esos ojos marrones del que no aprecian su encanto, acercándose hasta mi toalla diciendo que odia el control de alcoholemia en lugar de estas señoras? Si es que la democracia da para pensar muchas cosas...

Leticia, quien te coma la oreja llamándote princesa es que no sabe el trono que ocupas en la tierra. (Me refiero a la buenorra, Sabater. No a la princesa)