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lunes, 14 de mayo de 2012

Aburrido de nuevo

Hoy estoy hasta los cojones del aburrimiento. Eso sí, sagrado aburrimiento que tengo encima si es que se trata de no estudiar. ¿Cuántas cosas se pueden hacer sólo en un piso con un ordenador? Pues... pocas.

Iría a un centro comercial sólo de loco por la vida... pero vivo en el quinto pino, en Fuenlabrada y claro... es la puta mierda. Que si vas a dar un paseíto por la calle... pero corres el riesgo de derretirte con el contacto de la camiseta... Otra opción es ir a por galletas e hincharte a más no poder... pero todavía está cerrado el supermercado y cuando llegue la hora de abrir no tendré ganas. El verano es así. Un deseo de hacer cosas y de no hacer nada simultáneo y constante.

¿Qué hago yo? Ante la monotonía del día teniendo que esperar a un hombre del seguro de la casa porque mi compañero de etnia asiática ha inundado el baño, el pasillo y la habitación de mi otro compañero el vasco... sólo me queda esperar. Porque hoy no tengo a nadie en casa... Uno se ha ido supongo que a su casa, otro a darle lo suyo a su novia en Ibiza y Toto, ya un día os lo presentaré, se ha ido al pueblo. ¿Qué hago de nuevo?
La cosa es bien sencilla. Me planteo ¿qué puedes hacer de novedoso en estos casos? Todos sabemos lo que pensamos... Sí, voy desnudo por la casa a lo Adán en el inicio del mundo pero con una percepción poco cachonda y desarrollada de lo guay del día. Al fin y al cabo no me espera una Eva con melones y comiendo manzanas (creo que esto ya va siendo parte de un relato erótico) La cosa desvaría. Lo siento.

No me preocupa ir desnudo porque no me ve nadie. No tengo edificios en frente de la mayoría de la casa. Tan sólo enfrente de mi habitación y creo que está en un nivel superior de las ventanas del bloque de enfrente, y por tanto a un nivel inferior al de mi polla... Bueno, o eso espero. Abrir el frigorífico desnudo da satisfacción.

Intento pasar el rato como el resto de la gente que se lo monta bien. Pero es que al final me estoy viendo abriendo una partida al único juego que tengo en el ordenador Los Sims, y NO QUIERO ¡JODER!
¿Pero es que aquí no hace nadie nada y eso es muy divertido? Si hubiera cerca un paseo marítimo...

Pero hay cosas que debería hacer como elegir mi trabajo fin de grado pero en una lista de 200 me aterroriza tener que definir lo que voy a tener que hacer el año que viene... Si es que en realidad el aburrimiento es una opción y me da a mí que la he elegido muy pronto este año.

viernes, 9 de marzo de 2012

Sucesos del estudiante

Mi segundo año compartiendo piso y tantas anécdotas vividas... Voy a contar la que me ha pasado hoy. Mi compañero de piso vasco... Bueno he empezado mal... Mi piso, 4 compañeros, un salón por el que luchar. ¿Qué hacen un vasco (teleco), dos andaluces y un chaval que estudia danza de origen Vietnamita nacido en Linares, Jaén para no lanzarse cuchillos? Porque sí, con toda la tensión que hay a veces tendría una gillotina para matar a alguien.

Llego a casa... SALSA a todo volumen. Veo al chino bailar con su sonrisa y sus espasmos varios. Justo detrás dos tíos brutotes que no conozco de nada, siguiendo el baile (cual Ana Obregón y Ortega Cano siguiendo una coreografía de Poti) y al fondo mi compañero vasco. Todo era una risa.

Entro y siguen. Me presenta mi compañero vasco. Son sus amigos vascos que vienen a pasar el finde. Uno me dice el nombre, que me la trae al pairo al igual que cuando te presentan a más de dos personas (piensas "da igual, no voy a hablarle así que no tengo porque aprenderme el nombre": el problema es cuando más tarde por X motivos dices "Joder... ¿Cómo se llamará este?" y terminas diciendo "Oye, (palabra no identificable barra tos) puedes pasarme no sé qué" Pero si esto ya es patético, no ves que después vas a terminar preguntado "Tío, ¿cuál era tu nombre? que es que no me acuerdo".

Lo que iba diciendo. Uno se me presenta y el otro me dice algo en vasco (lengua conocida y de uso común en cualquier territorio andaluz) Más tarde vuelvo al salón a coger el teléfono me choco con él, le digo "Ay, lo siento" a lo que responde de nuevo en vasco. Voy a la cocina, me lo encuentro en el frigorífico le digo "Hola" y me responde OTRA VEZ en vasco. Me estás vacilando, ¿no? ¿Estás intentando que desarrolle el hemisferio derecho para que me permita entenderte o simplemente es que no sabes que has recorrido unos pocos de kilómetros para estar en Madrid?

Cosas incomprensibles de la vida.